Engalanan y la escena nocturna: colaboración, creatividad y comunidad

Barcelona vive un momento de transformación musical y cultural, y Engalanan se ha convertido en un referente dentro de esta escena en constante reinvención. Conectando de manera profunda con la ciudad y sus comunidades, ha construido un espacio propio en la noche barcelonesa, donde la música, la ética y la comunidad se cruzan en cada proyecto. En esta conversación hablamos sobre cómo equilibrar la proyección internacional con la presencia local, cómo cuidar la salud mental en medio de una agenda intensa de shows, y cómo crear proyectos nocturnos sostenibles, inclusivos y auténticamente comunitarios.

11/28/2025

Engalanan y la escena nocturna: colaboración, creatividad y comunidad

Barcelona vive un momento de transformación musical y cultural, ¿Cómo definirías tu relación con la noche barcelonesa?

Pues básicamente, bastante estrecha. Llevo muchos años vinculado a diferentes proyectos y happenings en la ciudad, desde festivales hasta fiestas como PR o DJ, así que, de alguna forma, siempre he estado muy conectado y colaborando de manera cercana con la escena local.

¿Crees que la ciudad ha cambiado después de COVID?

Sí, o sea, creo que después del COVID ha habido una tensión que, de alguna manera, impulsó la aparición de muchos colectivos. La oferta para poder conocer distintas propuestas y comunidades es ahora mucho más amplia. Creo que estamos en un momento muy bonito en Barcelona; estoy súper contento a nivel cultural y comunitario. Todo lo que está ocurriendo es muy emocionante, ver tanta diversidad de opciones y propuestas.

Barcelona vive un momento de transformación musical y cultural, y Engalanan se ha convertido en un referente dentro de esta escena en constante reinvención. Conectando de manera profunda con la ciudad y sus comunidades, ha construido un espacio propio en la noche barcelonesa, donde la música, la ética y la comunidad se cruzan en cada proyecto.

He tenido la oportunidad de verle pinchar varias veces en salas como Razzmatazz y Sala Apolo, y me encanta su trabajo, por lo que me emociona especialmente poder charlar con él en esta ocasión.

Hace unos meses desarrolló una colaboración muy cool y sexy con la marca OnTracks, y próximamente estrenará su nueva residencia en la fiesta Sextou, en Londres.

En esta conversación hablamos sobre cómo equilibrar la proyección internacional con la presencia local, cómo cuidar la salud mental en medio de una agenda intensa de shows, y cómo crear proyectos nocturnos sostenibles, inclusivos y auténticamente comunitarios.

¿Qué dinámicas de la escena club en Barcelona te emocionan y cuáles observas con cierta inquietud?

Toda la diversidad de propuestas musicales y comunidades que tienen presencia en la ciudad hace que cada fin de semana haya algo alucinante, un verdadero happening cultural. Eso me emociona muchísimo. Soy súper fan de Me Siento Extraña, Latineo; todo lo que están creando es súper guay.

Y en general, todas las comunidades que están generando eventos y happenings me parecen increíbles.

Lo que más me preocupa es un problema propio de Barcelona: los espacios. Creo que faltan lugares. Hay muchísimas propuestas, colectivos y comunidades con ganas de activar cosas, pero pocos espacios que confíen en ellas o les den una oportunidad. Siempre son los mismos locales, porque muchos otros están súper cerrados y son muy white, muy straight.

Por favor, ¡dejad espacio a todos estos colectivos que están haciendo cosas increíbles y que funcionan al cien por cien!

Hace poco entrevisté a un DJ que lleva muchos años en la industria y decía que le preocupaba que no existieran espacios para DJs que están empezando…

Sí, sí, totalmente. De hecho, yo también empecé toda mi carrera después del COVID y, de alguna manera, vi cómo cerraron un montón de espacios. Muchas situaciones y lugares donde se podían activar estas propuestas también desaparecieron a raíz del COVID.

Y sí, totalmente. Creo que es un problema bastante serio. Necesitamos espacios medianos, que no sean ni clubs enormes ni lugares muy pequeños, algo para unas 500 o 700 personas. He visto en muchas otras ciudades, como en Nueva York, por ejemplo, que esos espacios los gestionan personas de la comunidad, personas queer, y funcionan muy bien. Son sostenibles porque no son demasiado grandes, y además dan la oportunidad a la gente de la comunidad de presentar sus propuestas, de empezar y de experimentar.

También permiten crear espacios de comunidad más reducidos, más reales, más cercanos, donde puedas decir: “Ok, voy a este club queer, llevado por gente queer, en el cual voy a encontrar a mis amigas cada vez que vaya”. Eso cuesta mucho aquí.

De alguna manera, quería dar otro enfoque al proyecto, distinto de lo que había hecho anteriormente. Creo que en el club también estaba cambiando, de alguna manera, quería evolucionar junto con todo lo que estaba ocurriendo en la escena a nivel de sonidos y, al mismo tiempo, mantener la misma ética, valores, moral y política.

A nivel sonoro, quería darle un giro y salir de algo que ya se había vuelto un poco cliché en lo que había creado antes, y también jugar con los tiempos. No quería algo que ocurriera de forma demasiado seguida, porque yo también necesitaba otros ritmos para mi salud mental y no estar todo el tiempo siendo exigente.

Eso me ha permitido centrarme más en mi carrera personal y en otros proyectos, que necesitaban un poco más de tranquilidad. Es mucho trabajo crear una fiesta.

¿Cuál fue la necesidad real que te llevó a crear BESO CLUB y qué aporta al ecosistema nocturno de Barcelona que no existía antes?

Sí, justo. Como te comentaba, con OnTracks llevamos tiempo queriendo colaborar. En mi show en SONAR llevaba una camiseta que decía Bareback, inspirada en un ensayo que había leído de un chico mexicano titulado “HACIA LA CONSTRUCCIÓN DE UN PROYECTO DE AUTONOMÍA SEXUAL”. de Héctor Miguel Corral Estrada. En él hablaba del término bareback y de todo el peso que tiene dentro de nuestra comunidad, tanto a nivel social como político.

Comentaba cómo la mayoría de referencias que existen sobre el tema suelen venir desde una visión médica y la connotación negativa que tenía, y me pareció muy interesante resignificarlo desde otro lugar. A partir de ahí desarrollé todo un proyecto en torno a esa idea, y desde OnTracks me propusieron presentarlo con ellos y lanzar una línea de ropa. También colaboré con Wicboyx para crear toda la imagen visual y la campaña de fotos. Así fue como surgió.

Y sí, en general, estoy constantemente colaborando con marcas. Hace poco trabajé con Sniffies para una fiesta con BESO, también con otras firmas de moda como Dominnico o Javier Collazo. De alguna manera, como me muevo entre distintos campos, siempre estoy activamente involucrado en muchos proyectos al mismo tiempo.

Ya han pasado par de meses desde tu colaboración con la marca OnTracks, pero quería saber, ¿Cómo surgió esta colaboración? ¿Hay espacio en tu práctica para más colaboraciones interdisciplinares?
¿Qué significa para ti asumir una residencia en Sextou dentro del contexto de tu carrera actual?

Me emocionó muchísimo porque, además Sextou, es un proyecto que me encanta. Soy muy fan; pinché allí desde hace un año y es una fiesta increíble. Lo pasé muy, muy bien. Toda la escena de Londres me encanta y me apasiona.

Poder tener bolos fuera de Barcelona de forma regular es algo en lo que he puesto mucho enfoque. Me permite moverme, nutrirme y aprender de otras comunidades sobre cómo se organizan las fiestas en distintas partes, qué problemáticas tienen y cómo las enfrentan. Son energías diferentes y me encanta.

Me parece súper bonito, sobre todo ir a pinchar con colectivos que organizan fiestas en otras ciudades, no solo en clubes, sino ir al colectivo que monta la fiesta y que tiene una propuesta propia. Eso me enriquece mucho y es increíble. Me emociona poder fortalecer el contacto con Londres, con esta comunidad y con este colectivo.

Además de la residencia en Sextou, tienes varias fechas en las próximas semanas, ¿Cómo te preparas para estas fechas?

Tengo 10 fechas ahora, que serán cada fin de semana; estaré pinchando desde finales de noviembre hasta febrero, con algunos fines de semana libres. Son 10 fechas en total. De hecho, esta semana voy a estar preparando mixes y probando mezclas en el estudio bastante.

También estaré preparando un mix para el colectivo/fiesta FIST, como preparando un poco el terreno a nivel musical para enfrentar todos los bolos con algo nuevo, lo cual me emociona mucho. Me apetece un montón hacer este mini tour por Europa.

¿Cómo te preparas mentalmente para estas fechas?

El struggle, sobre todo, es que también trabajo de lunes a viernes, así que estos meses he estado intentando organizarme para salir solo a trabajar y después volver a casa sin quemarme, para poder disfrutar del club con ganas y estar presente en el espacio.

De alguna manera, me exijo mucho: mantener mis rutinas, entrenar, comer bien, descansar, ser estricto con mis tiempos. Priorizar tener un orden en mi rutina más que solo tiempo libre, porque físicamente me hace sentir muy bien.

¿Cómo equilibras la proyección internacional con mantener una presencia sólida en Barcelona?

De alguna manera, de esa forma, teniendo proyectos que me motiven y me conecten con la ciudad de una manera u otra, siempre me conectan con la ciudad.