YESSi PERSE presenta CYBERMEDIEVAL en el MACBA: el tecnofeudalismo en el que ya vivimos

Fui a ver MURMULLOS III: Cybermedieval con mucha expectativa y curiosidad. Era una propuesta del colectivo YESSi PERSE, en colaboración con la compañía de danza laSADCUM y el coro ARSinNOVA. La performance se presentó los días 23 y 24 de enero (hicieron sold out) en La Capella del MACBA.

1/26/2026

YESSi PERSE presenta CYBERMEDIEVAL en el MACBA: el tecnofeudalismo en el que ya vivimos

Texto: Luis De Gouveia Sousa

Fui a ver MURMULLOS III: Cybermedieval con mucha expectativa y curiosidad. Era una propuesta del colectivo YESSi PERSE, en colaboración con la compañía de danza laSADCUM y el coro ARSinNOVA. La performance se presentó los días 23 y 24 de enero (hicieron sold out) en La Capella del MACBA.

YESSi PERSE lleva tiempo construyendo un universo propio que mezcla música, visuales, performance, ficción y política. Al inicio de la performance, el tono fue bastante humorístico. Hubo momentos en los que el público se reía, parecía una especie de parodia del mundo tecnológico, de sus ridiculeces y de sus discursos. Sin embargo, poco a poco la experiencia se fue volviendo más intensa. Se sentía que el público estaba muy concentrado en lo que estaba ocurriendo.

Esta obra debía presentarse originalmente en junio de 2025 en Sónar, pero su estreno mundial se canceló semanas antes porque los artistas se sumaron al boicot cultural a la empresa KKR. Es por eso que se ha celebrado ahora, bajo el marco del programa Murmullos, una propuesta que busca levantar proyectos interrumpidos, silenciados o desplazados.

Cybermedieval está dividida en cinco “reinos” cibermedievales: Microsoft, Meta, Amazon, Google y Apple. Cada uno representado por un bailarín, por ejemplo, Meritxell de Soto era Microsoft. La idea es clara: las Big Tech como nuevos señores feudales, y nosotros como usuarios/siervos, atrapados en pactos eternos de insufribles términos y condiciones.

En Cybermedieval ocurrían tantas cosas al mismo tiempo que había mucho para destacar y también para pensar. Por un lado, la propuesta musical de YESSi PERSE era brutal, mezclada con el coro de ARSinNOVA, el resultado se volvía muy impresionante y, por momentos, incluso emocionante. Escuchar esas voces cantando frases como “We work to infuse inhumanity” o “This is the datablood agreement” era loco, raro y gracioso.

A eso se sumaban los bailarines, que agregaban otra capa más a todo lo que ya estaba ocurriendo en escena. Y luego, por supuesto, la escenografía, el costume design, la gráfica y los visuales, que apostaban claramente por un more-is-more radical: exagerado, saturado, excesivo. En esta era del “clean look”, ver todo eso junto puede chocar, pero al mismo tiempo se siente como algo nuevo.

Creo que la propuesta funcionó. No porque fuera cómoda, sino porque logró lo que parecía buscar: cargarnos de estímulos, de información, de ruido, de términos absurdos. Era casi una competencia por ver qué captaba nuestra atención, algo muy propio de la era de la hiperconectividad e hiperactividad en la que vivimos hoy en día: mientras miramos algo en internet nos saltan cinco anuncios, llegan dos emails, tres mensajes de WhatsApp, suena una canción y, de fondo, hay una película de Netflix a la que no se le está prestando atención.

Creo que Cybermedieval, más que una performance, fue una especie de portal a un lugar ridículo y exagerado. Lo incómodo es que ese lugar no está tan lejos: ya vivimos en él.